El dinamismo del comercio exterior peruano está transformando de manera estructural la infraestructura física y la conectividad del país con los principales mercados internacionales. El volumen de carga agrícola embarcado por vía marítima experimentó un salto notable, pasando de 3.75 millones de toneladas en 2023 a 4.59 millones de toneladas al cierre del año pasado. Este incremento del 22% evidencia la fuerte presión operativa sobre la red de terminales, los servicios de transporte y la oferta de las flotas globales.
El cambio más profundo radica en que las exportaciones ya no dependen de un único eje de salida. Aunque el Callao se mantiene como la columna vertebral del sistema (movilizando 2.43 millones de toneladas), su participación en el total nacional descendió del 63% al 53% en el último bienio. Esto no se debe a una contracción del primer puerto —que de hecho creció un 16%—, sino a la maduración y descentralización de una red portuaria donde terminales como Paita, Pisco, Chancay y Salaverry asumen roles cada vez más estratégicos.
Consolidación en el norte y despegue acelerado en el sur
En la zona norte, Paita se consolidó firmemente como el segundo nodo del sistema portuario exportador. Con 1.61 millones de toneladas movilizadas (un crecimiento del 27%), el terminal destaca por albergar las operaciones de mayor densidad del país, promediando cerca de 150 contenedores despachados por cada recalada, frente a los 100 que registra la capital.
Por su parte, Pisco protagoniza una de las expansiones logísticas más rápidas de la costa peruana. A través del terminal de Paracas, su carga agrícola prácticamente se triplicó en solo dos años, pasando de 121,000 a 371,000 toneladas. Este crecimiento responde a una oferta orientada casi en su totalidad hacia la costa este de los Estados Unidos (especialmente hacia puertos como Filadelfia y Savannah), ofreciendo a los productores del sur una alternativa eficiente que evita la congestión vial y aduanera de Lima, reduciendo los tiempos críticos de enfriamiento y despacho.
A este mapa se suma Salaverry, en La Libertad, que continúa expandiendo sus capacidades para el transporte contenerizado, reforzando la tendencia de salidas multipuerto a lo largo del litoral.
El impacto de las rutas directas hacia el Pacífico asiático
El componente más disruptivo de la actual temporada es la evolución de la actividad en el terminal de Chancay. Desde el inicio de sus operaciones portuarias a finales de 2024, este punto acumula cerca de 264,000 toneladas de carga movilizada, de las cuales 62,000 corresponden al periodo transcurrido entre enero y los primeros días de junio de 2026.
La apertura de conexiones directas hacia Asia ha reconfigurado los flujos comerciales de la región:
Reducción de tiempos: La ruta directa hacia Shanghái reduce el tiempo de tránsito a 23 días promedio, frente a los 35 o 40 días que demandaban tradicionalmente las rutas con transbordo en Norteamérica.
Preservación de valor: Para productos perecederos de alta exigencia, esta reducción de casi dos semanas amplía la ventana comercial en destino, disminuye las mermas operativas y optimiza la condición de llegada del producto.
Competitividad: El impacto sistémico fue inmediato, obligando a otros operadores a abrir servicios directos equivalentes desde el Callao para igualar los 23 días de tránsito hacia el continente asiático.
Mayor escala y eficiencia de las flotas
La evolución del sector no solo se refleja en los muelles, sino en la escala de las embarcaciones que recalan en el país. El análisis estructural de los últimos dos años revela que el número de recaladas totales creció apenas un 4%, pero la carga promedio por buque se elevó un 8%, alcanzando las 2,558 toneladas por operación. Asimismo, los barcos de gran escala que superan las 50,000 toneladas anuales pasaron de 14 a 23.
Esto demuestra que el sistema logístico peruano está migrando hacia un modelo de alta concentración y naves más grandes, lo que genera importantes economías de escala y eficiencia, aunque también eleva la dependencia de una programación matemática y estricta en las frecuencias de transporte.
Factores clave para el cierre de 2026
La maduración de esta red descentralizada de cinco puertos operativos, sumada a la reducción de tiempos de navegación, se perfila como una ventaja competitiva fundamental para el segundo semestre del año, periodo en el que se concentran las campañas de exportación de mayor volumen e intensidad logística.
Los analistas del sector coinciden en que el éxito de la última mitad del año dependerá de tres factores críticos: la velocidad con la que las nuevas rutas absorban una mayor variedad de productos, la capacidad de los terminales de Paita y Pisco para gestionar picos de demanda estacional sin sufrir cuellos de botella, y la consolidación de la ruta al Pacífico para posicionar firmemente a Asia como el tercer gran pilar comercial del Perú, junto a Estados Unidos y Europa.
GS1 Perú
18.06.2026